Esclavo del tiempo,
fruto de mi tortura
que convierto en tuya
con nuestro tormento.
¿Pero tú sientes tormenta…
o es solo el viento?
Mi corazón atrapado aletea
y no escapa del carcelero.
Escúchame Galatea,
sal de tu estatua de bronce,
que pierdo la cabeza
por ser yo el que te oye.
Apenas me hablas de ti,
¡Y si es que llegamos a hablar!
No quiero que sea nuestro fin,
si de verdad lo nuestro es amar.
Y mientras yo paso de ti
tú has de sufrir preocupada.
Debes saberte sin mí.
Me llamaras si me amas.
No pienso huir,
Aunque me vaya vida en ello,
Deben cesar de fluir
Mis oscuros pensamientos.
Por dolor y tortura que sea
los fuertes azotes de las cadenas,
yo seré preso que espera
el fin de esta mía, tuya, condena
lunes, 14 de marzo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Believe...
Como se puede creer en un Dios, si no se cree en uno mismo.... Como vagar entre la niebla, si uno no sabe que esta en ella.... Si hay una luz encendida haya a lo lejos, ha de estar fundida. No atisbo ni un poco de sus rayos, no atisbo su presencia, no me encuentro. ¿Que soy, quien soy?. ¿Porque no creo en mi? Hace tiempo que perdí la inocencia de la que se compone la ilusión por vivir, la ilusión por el mañana y por el día siguiente, la ilusión de hacer algo nuevo o hacer algo monótono pero que en la misma palabra ya suene algo diferente.
Me he demostrado una y otra vez que soy débil, aunque a rastras me levanto. Pero que mas da levantarse si ya no creo que pueda hacerlo. De que sirve levantarse para mirar mas allá si es que ya no se cree en un mas allá. Como ya dije: "la vida es aburrida y la muerte atractiva", en verdad no es aburrida, es divertida porque si siempre fuese lo mismo si seria aburrido ya que los palos que uno recibe son distintos... pero si, si que cansa eso de recibir un palo tras otro y no dar tu ninguno. Pero que quiero conseguir haciéndolo, para que estudio... para hacer una carrera que no se si acabare, que no se si la realizare bien, que no se, si quiera, si podre usar, puesto que el trabajo es casi... una suerte el encontrarlo. Y es que esa palabra... bien... no se me da nada bien, nada. Hay una frase que digo de vez en cuando: "Siempre sabré de todo, pero nunca sabré de nada". Y es verdad, nunca sabré de nada. Pierdo cosas que luego no encuentro, hago cosas que al final hay que deshacer... y doy consejos, que yo no sigo.
Mi cabeza va suelta, al lado mía, pero suelta, dando tumbos. No se centra, y quiero centrarla... pero como.... ¿como hago para centrarme? ¿Como puedo estudiar sin distraerme? ¿Como ni puedo pensar en ella? ¿Como no puedo pensar en como me siento? No voy a ser un cobarde y voy a rendirme, no voy a dejar de vivir por unas miserables preguntas... porque realmente estoy muerto y por ello no las puedo contestar.
Me he demostrado una y otra vez que soy débil, aunque a rastras me levanto. Pero que mas da levantarse si ya no creo que pueda hacerlo. De que sirve levantarse para mirar mas allá si es que ya no se cree en un mas allá. Como ya dije: "la vida es aburrida y la muerte atractiva", en verdad no es aburrida, es divertida porque si siempre fuese lo mismo si seria aburrido ya que los palos que uno recibe son distintos... pero si, si que cansa eso de recibir un palo tras otro y no dar tu ninguno. Pero que quiero conseguir haciéndolo, para que estudio... para hacer una carrera que no se si acabare, que no se si la realizare bien, que no se, si quiera, si podre usar, puesto que el trabajo es casi... una suerte el encontrarlo. Y es que esa palabra... bien... no se me da nada bien, nada. Hay una frase que digo de vez en cuando: "Siempre sabré de todo, pero nunca sabré de nada". Y es verdad, nunca sabré de nada. Pierdo cosas que luego no encuentro, hago cosas que al final hay que deshacer... y doy consejos, que yo no sigo.
Mi cabeza va suelta, al lado mía, pero suelta, dando tumbos. No se centra, y quiero centrarla... pero como.... ¿como hago para centrarme? ¿Como puedo estudiar sin distraerme? ¿Como ni puedo pensar en ella? ¿Como no puedo pensar en como me siento? No voy a ser un cobarde y voy a rendirme, no voy a dejar de vivir por unas miserables preguntas... porque realmente estoy muerto y por ello no las puedo contestar.
martes, 1 de marzo de 2011
Una Tarde Aburrida
Aquí sentado
Viendo el tiempo pasar.
No me encuentro bien,
Estoy algo mareado,
Confuso quizás.
Y todo por recordar tus labios
Y el regalo de verte pasear,
Cogerte la mano congelada
Y calentártela con el mirar.
Por la ventana
Entra el frio viento.
Me resguardo,
Y entre tanto,
Me estremezco.
Quisiera estar solo
Como el humo del cigarro
Que tengo en el cenicero,
Aquí, a mi lado.
Pero siempre acompañado
De la floja cerilla
De fosforo y pino.
Mi sombra se proyecta
En el fondo de la habitación,
Es el hermano que nunca tuve.
Siempre sin nadie para jugar,
Siempre diciendo
Que mejor solo que mal acompañado.
Pero aquí está esta vela
Con forma de almena con lupa
Par ver mejor a las sirenas
Que hace el viento en movimiento,
Acompasado y lento,
Que sale de entre mis cuevas.
Que tarde más aburrida,
Vente aquí conmigo camarada
Y ahoguemos nuestras penas.
Viendo el tiempo pasar.
No me encuentro bien,
Estoy algo mareado,
Confuso quizás.
Y todo por recordar tus labios
Y el regalo de verte pasear,
Cogerte la mano congelada
Y calentártela con el mirar.
Por la ventana
Entra el frio viento.
Me resguardo,
Y entre tanto,
Me estremezco.
Quisiera estar solo
Como el humo del cigarro
Que tengo en el cenicero,
Aquí, a mi lado.
Pero siempre acompañado
De la floja cerilla
De fosforo y pino.
Mi sombra se proyecta
En el fondo de la habitación,
Es el hermano que nunca tuve.
Siempre sin nadie para jugar,
Siempre diciendo
Que mejor solo que mal acompañado.
Pero aquí está esta vela
Con forma de almena con lupa
Par ver mejor a las sirenas
Que hace el viento en movimiento,
Acompasado y lento,
Que sale de entre mis cuevas.
Que tarde más aburrida,
Vente aquí conmigo camarada
Y ahoguemos nuestras penas.
domingo, 13 de febrero de 2011
Historia Funesta De Seis Dias.
Si no estabas
moría por verte.
Si estabas,
moría por perderte.
Eras aquella mañana,
que como noche con luna,
caíste en la maraña
y cegaste en la amargura.
Torrente de riachuelo
por nuestros besos pasaban,
pero tu sed no se calmaba
y un pantano nació.
Poeta del amor
por teniente carnal,
sustituyó tu corazón
y mi puesto fatal.
Mi rosas renacidas
quemadas por las suyas,
hielo y fuego,
canción de tortura.
Olvido desgarrador,
tristeza y dolo.
Comienzo vital,
perdido y sin final.
Naranja del paraíso
por el destino unidas,
por dos veces separadas
con desconfianza y silencio.
Predicción de siete
pétalos de cerezo,
que mal agüero me dieron
y final sin alegría dijeron.
"Aquella gemela era,
ahora ya no es.
Podría haber sido,
pero ya no será.
Carreras a un cambio,
que con fuerza aparecerá,
ese cambio sera producido
y la balanza se estabilizara.
Dulces me decían"
y como ultimo regalo te di.
¿Tu que me diste?
A ya, un no dormir.
Mi juvenil viejo corazón
descansar anoche no podía,
ayer casi moría
¡Amarga pasión!
Atrás quedan las cartas,
atrás quedan las letras,
atrás quedan nuestros sueños,
atrás quedan las noches en vela
¿Que hago ahora,
con eso de leer cada noche
cartas que caen como polvo
en el relog de arena?
Moho de mi cuerpo,
cuervo de mis pensamientos.
Mariposa de la crisálida,
que se desprende de ella.
sabes.. y se que no.
Que no volveré,
que mi amor no voló,
pero preso ahora queda.
¿Amigos? De él si quieres,
mas mi deseo se queda
que esos otros labios que besas
ojala de felicidad te llenen.
moría por verte.
Si estabas,
moría por perderte.
Eras aquella mañana,
que como noche con luna,
caíste en la maraña
y cegaste en la amargura.
Torrente de riachuelo
por nuestros besos pasaban,
pero tu sed no se calmaba
y un pantano nació.
Poeta del amor
por teniente carnal,
sustituyó tu corazón
y mi puesto fatal.
Mi rosas renacidas
quemadas por las suyas,
hielo y fuego,
canción de tortura.
Olvido desgarrador,
tristeza y dolo.
Comienzo vital,
perdido y sin final.
Naranja del paraíso
por el destino unidas,
por dos veces separadas
con desconfianza y silencio.
Predicción de siete
pétalos de cerezo,
que mal agüero me dieron
y final sin alegría dijeron.
"Aquella gemela era,
ahora ya no es.
Podría haber sido,
pero ya no será.
Carreras a un cambio,
que con fuerza aparecerá,
ese cambio sera producido
y la balanza se estabilizara.
Dulces me decían"
y como ultimo regalo te di.
¿Tu que me diste?
A ya, un no dormir.
Mi juvenil viejo corazón
descansar anoche no podía,
ayer casi moría
¡Amarga pasión!
Atrás quedan las cartas,
atrás quedan las letras,
atrás quedan nuestros sueños,
atrás quedan las noches en vela
¿Que hago ahora,
con eso de leer cada noche
cartas que caen como polvo
en el relog de arena?
Moho de mi cuerpo,
cuervo de mis pensamientos.
Mariposa de la crisálida,
que se desprende de ella.
sabes.. y se que no.
Que no volveré,
que mi amor no voló,
pero preso ahora queda.
¿Amigos? De él si quieres,
mas mi deseo se queda
que esos otros labios que besas
ojala de felicidad te llenen.
LLama De LLamas Apagadas.
Mientras la llama
de aquella fogata
se mantenía despierta,
móvil e inquieta.
Las otras dos llamas,
que en nuestros carazones se hallaban,
jugaban como niñas
en el parque después de la salida.
Iban pasando los días
que se tornaron en nuestra vidas.
La una de la otra
pareciendo mas gemelas cada hora.
Pero el tiempo pasaba
y las estaciones no esperaban.
Llegó la primavera
y no apagó la llama, con la lluvia lenta.
Llovía y llovía, soplaba y soplaba.
Las nubes corrían, mientras ellas se juntaban.
Y de las fiesta del renacimiento
pasamos al estío veraniego.
A de ser verdad
el dicho de la antigüedad
que dice que el fuego,
se combate con el mismo juego.
Las dos llamas que tanto brillaban
se apagaran, tras caer envenenada.
Y como la vida de una era la de la otra,
la muerte de una llevo a la pena de la otra.
Veneno del pensar
fue el que los llevo a separar.
Mas una en su ultimas brasas
cinco cartas a la otra le enviaba.
La tinta de ceniza
por las lágrimas se corrían.
La rabia y el desconcierto de la llama
fueron suficiente para decir: !Ya basta!
Ella sola, viva en la vida,
solo con el pensamiento que tanto le dolía,
deseando que la otra no se apagara
pero la dicha susodicha solo quería que la olvidara
Finalmente la fogata,
a causa del viento, la noche,
apagó aquella única llama.
Todo oscureció, en la candela de los amores.
de aquella fogata
se mantenía despierta,
móvil e inquieta.
Las otras dos llamas,
que en nuestros carazones se hallaban,
jugaban como niñas
en el parque después de la salida.
Iban pasando los días
que se tornaron en nuestra vidas.
La una de la otra
pareciendo mas gemelas cada hora.
Pero el tiempo pasaba
y las estaciones no esperaban.
Llegó la primavera
y no apagó la llama, con la lluvia lenta.
Llovía y llovía, soplaba y soplaba.
Las nubes corrían, mientras ellas se juntaban.
Y de las fiesta del renacimiento
pasamos al estío veraniego.
A de ser verdad
el dicho de la antigüedad
que dice que el fuego,
se combate con el mismo juego.
Las dos llamas que tanto brillaban
se apagaran, tras caer envenenada.
Y como la vida de una era la de la otra,
la muerte de una llevo a la pena de la otra.
Veneno del pensar
fue el que los llevo a separar.
Mas una en su ultimas brasas
cinco cartas a la otra le enviaba.
La tinta de ceniza
por las lágrimas se corrían.
La rabia y el desconcierto de la llama
fueron suficiente para decir: !Ya basta!
Ella sola, viva en la vida,
solo con el pensamiento que tanto le dolía,
deseando que la otra no se apagara
pero la dicha susodicha solo quería que la olvidara
Finalmente la fogata,
a causa del viento, la noche,
apagó aquella única llama.
Todo oscureció, en la candela de los amores.
Te Quiero Coma La Brisa
Espero que no te moleste,
pero quería que lo supieras,
tenías que suponerlo,
y es, que te quiero.
Eres la persona amiga,
eres la miga a quien seguir,
y seguir manteniéndote junto a mi.
Acabarás teniendo un gran fin...
Te hablé aquel día,
bailé aquel otro,
otro contigo quedé,
y hoy te escribo esta poesía.
El amor ya llegara,
no recuerdes las otras caídas.
No tomes mi senda,
y dejate llevar por la vida.
Un beso y una flor
y mi cariño en una sonrisa.
Te quiero hermana,
te quiero como la brisa.
Afri esto va para ti, te deseo un maravilloso dia de los enamorados, un beso.
pero quería que lo supieras,
tenías que suponerlo,
y es, que te quiero.
Eres la persona amiga,
eres la miga a quien seguir,
y seguir manteniéndote junto a mi.
Acabarás teniendo un gran fin...
Te hablé aquel día,
bailé aquel otro,
otro contigo quedé,
y hoy te escribo esta poesía.
El amor ya llegara,
no recuerdes las otras caídas.
No tomes mi senda,
y dejate llevar por la vida.
Un beso y una flor
y mi cariño en una sonrisa.
Te quiero hermana,
te quiero como la brisa.
Afri esto va para ti, te deseo un maravilloso dia de los enamorados, un beso.
Una Noche Contigo
La noche se cernía y en la mano una copa sujetaba. Desde la cocina la música del salón sobresaltaba por el pequeño muro que dejaba ver la coronilla de una cabeza de pelo rizado y rubio tostado por el sol que estaba alzándose por encima del borde del sofá. La habitación, semidesnuda de luz iba entonando a un tono más íntimo, el olor a las rosas rojas en el jarrón de la entrada se extendía como la niebla por todos lados.
Deje mi posición de halcón que todo lo ve y fui andando lentamente hacia donde ella estaba, bordee el sofá y seguí adelante. Me senté al lado de ella, la cual estaba miedosa y fría rozando con sus labios el borde de la copa. Dos miradas se entrecruzaron, parecía que iban a saltar tales chispas que todo el inmueble quedaría reducido a cenizas. Bebimos un poco, y aun bebiendo las miradas no se perdían en el infinito, puesto que el infinito estaba dentro de nuestras pupilas.
Una de mis sonrisas picaras se escapo entre tanto, y ella como siempre dejo caer una de sus brisas que abanican mi mirada, dejo entreverse la fila superior de los dientes, era preciosa. Su pelo caía por su lado derecho, llevaba los pendientes que le regalé. Esos ojos verdes caramelos, esa rojez en sus pómulos… Su vestido negro azabache resaltaba su piel, aun tostada por el sol del verano, blanca. Tenía un tacto suave, casi no parecía humano. Podías morir si ella te rozara con uno de sus dedos y recorriera con él todo tu cuerpo, pero morirías feliz y apenado, por no poder volverlo a sentir. Y es que sus caricias y sus juegos son únicos, ella sabe cómo nos gusta a los hombres que nos haga ese tipo de cosas.
Se quito los zapatos que cayeron al suelo chocándose entre ellos y dejando proliferar ese típico sonido. Se recostó sobre el sofá cambiando a otra cara y torciendo la cabeza hacia el otro lado. No éramos tontos, y el silencio con miradas, mas dice que el que habla. Me incline sobre ella, le pedí la copa, la tome y torne a dejarla en la mesa al igual que había hecho con la mía. Entonces lentamente, como agua que gotea y sacia la sed de un pobre naufrago en una isla perdida. Se poso delante de mis ojos, puso unos con otros, como si intentara saber lo que pensaba en ese momento. Los fue cerrando como si de sueño se tratase. Al mismo tiempo giraba suavemente la cabeza, ceñía los labios y se acercaba a mí.
Yo, atónito como aquel que nunca ha besado, cerré los ojos rápidamente y abance a ella. Nuestros labios se juntaron y el tiempo se volvió eterno, eterno porque no se vivía, se disfrutaba. Tras ese beso vino una mirada, y una sonrisa, y luego se sucedieron ellas y los besos. Baje mi mano a su cintura, como se sentía… Era como tocar el rayo de un sol, cálido y efímero a su vez, puesto que no pude evitar llevar la mano a su cabeza. Y sus manos…. Una de ellas en mi cabeza para así hacer que no me escapase. La otra en mi pecho, para sentir mi ritmo de caballo desbocado queriendo salir.
Tiramos todos los cojines con nuestros pies y nos tiramos en el sofá, ella encima mía, ejerciendo presión con su cuerpo y ahogándome un poco con sus pechos. Entonces ella empezó a besarme en el cuello. Lo hacía tan lento pero a su vez tan… tan delicioso. Sentía como de vez en cuando me mordía un poco. Pero como terminaba aquel beso, es como la coletilla que queda tras remover la masa para un dulce. Se sentía tan bien, e incluso había cada pocos besos un escalofrió que recorría desde mi hombro izquierdo pasando por el corazón y que llegaba a la punta del pie derecho, en diagonal. Aquello me volvió loco. Ella lo dejo, me miro con una cara gatuna y todo se detuvo, pensé incluso de que algo iba mal, pero entonces ella se levantó, me cogió de la mano y me hizo que me levantara, se giró y me guiñó un ojo. Fue andando hacia mi dormitorio y en la puerta se detuvo apoyándose con una mano en el dintel, me volvió a mirar de reojo, volvió a sonreír y se adentro en aquella fantasía que era la oscuridad.
Lo demás no se puede contar, no vaya a ser que sueñes esto, pero imagínatelo si quieres. Aun así, te digo que los sueños no se repiten y este ya ha sido mío.
Deje mi posición de halcón que todo lo ve y fui andando lentamente hacia donde ella estaba, bordee el sofá y seguí adelante. Me senté al lado de ella, la cual estaba miedosa y fría rozando con sus labios el borde de la copa. Dos miradas se entrecruzaron, parecía que iban a saltar tales chispas que todo el inmueble quedaría reducido a cenizas. Bebimos un poco, y aun bebiendo las miradas no se perdían en el infinito, puesto que el infinito estaba dentro de nuestras pupilas.
Una de mis sonrisas picaras se escapo entre tanto, y ella como siempre dejo caer una de sus brisas que abanican mi mirada, dejo entreverse la fila superior de los dientes, era preciosa. Su pelo caía por su lado derecho, llevaba los pendientes que le regalé. Esos ojos verdes caramelos, esa rojez en sus pómulos… Su vestido negro azabache resaltaba su piel, aun tostada por el sol del verano, blanca. Tenía un tacto suave, casi no parecía humano. Podías morir si ella te rozara con uno de sus dedos y recorriera con él todo tu cuerpo, pero morirías feliz y apenado, por no poder volverlo a sentir. Y es que sus caricias y sus juegos son únicos, ella sabe cómo nos gusta a los hombres que nos haga ese tipo de cosas.
Se quito los zapatos que cayeron al suelo chocándose entre ellos y dejando proliferar ese típico sonido. Se recostó sobre el sofá cambiando a otra cara y torciendo la cabeza hacia el otro lado. No éramos tontos, y el silencio con miradas, mas dice que el que habla. Me incline sobre ella, le pedí la copa, la tome y torne a dejarla en la mesa al igual que había hecho con la mía. Entonces lentamente, como agua que gotea y sacia la sed de un pobre naufrago en una isla perdida. Se poso delante de mis ojos, puso unos con otros, como si intentara saber lo que pensaba en ese momento. Los fue cerrando como si de sueño se tratase. Al mismo tiempo giraba suavemente la cabeza, ceñía los labios y se acercaba a mí.
Yo, atónito como aquel que nunca ha besado, cerré los ojos rápidamente y abance a ella. Nuestros labios se juntaron y el tiempo se volvió eterno, eterno porque no se vivía, se disfrutaba. Tras ese beso vino una mirada, y una sonrisa, y luego se sucedieron ellas y los besos. Baje mi mano a su cintura, como se sentía… Era como tocar el rayo de un sol, cálido y efímero a su vez, puesto que no pude evitar llevar la mano a su cabeza. Y sus manos…. Una de ellas en mi cabeza para así hacer que no me escapase. La otra en mi pecho, para sentir mi ritmo de caballo desbocado queriendo salir.
Tiramos todos los cojines con nuestros pies y nos tiramos en el sofá, ella encima mía, ejerciendo presión con su cuerpo y ahogándome un poco con sus pechos. Entonces ella empezó a besarme en el cuello. Lo hacía tan lento pero a su vez tan… tan delicioso. Sentía como de vez en cuando me mordía un poco. Pero como terminaba aquel beso, es como la coletilla que queda tras remover la masa para un dulce. Se sentía tan bien, e incluso había cada pocos besos un escalofrió que recorría desde mi hombro izquierdo pasando por el corazón y que llegaba a la punta del pie derecho, en diagonal. Aquello me volvió loco. Ella lo dejo, me miro con una cara gatuna y todo se detuvo, pensé incluso de que algo iba mal, pero entonces ella se levantó, me cogió de la mano y me hizo que me levantara, se giró y me guiñó un ojo. Fue andando hacia mi dormitorio y en la puerta se detuvo apoyándose con una mano en el dintel, me volvió a mirar de reojo, volvió a sonreír y se adentro en aquella fantasía que era la oscuridad.
Lo demás no se puede contar, no vaya a ser que sueñes esto, pero imagínatelo si quieres. Aun así, te digo que los sueños no se repiten y este ya ha sido mío.
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